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 · SISTEMA PENAL ECONOMICO: LAVADO DE ACTIVOS
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SISTEMA PENAL ECONOMICO LAVADO DE ACTIVOS

Por Dr. Martínez Gorostiaga, Lisandro (a)

 

 

Introducción

El presente ensayo abordará distintos temas planteados en el curso por el cual este trabajo existe. Los distintos abordajes señalados no se refieren a una de las materias en particular, sino que tratando de aprovecharlo en su totalidad al posgrado, he decidido embarcarme en una labor intelectual más compleja que la requerida para la promoción del mismo, y tratar el tema planteado desde la óptica de más de una de ellas, aunque analice en profundidad sólo una de las materias; quizás para darle un matiz más acabado o pulido a la monografía y sobre todo con el fin de ejercitar lo aprehendido personalmente. La restante parte del trabajo quedará en proceso de finalización para su posterior presentación en otra oportunidad[1].

El prisma con el que se lo mira (o desde la alcantarilla) es propio de la subjetividad del autor, quien a sus veinticuatro abriles pudo discernir que por más objetivo que el ser humano pretenda ser, se ve viciado de su particular visión de las cosas, perdiendo así la principal característica del objeto: la neutralidad. Lo afirmado puede apreciarse claramente en una simple y harto conocida idea: el ser humano es un “sujeto” y como tal no puede desprenderse de su subjetividad.

Por lo tanto, el objetivo de quien suscribe es mostrar su simple subjetividad, hacerla pública y así poder cruzarla con otras. A partir de los puntos de vista logrados, poder "discutir racionalmente” sobre ellos, logrando así una suerte de intersubjetividad, quizás desde mi humilde lugar y tomando la enseñanza de autores como Juan Carlos Gardella, situación la cual se aproxima a la objetividad tan ansiada[2].

Como he dejado ver, con este análisis estoy haciendo alusión a una postura crítica, la cual según el profesor Gardella se logra a través de la “discusión racional intersubjetiva”[3].

Como aclaración preliminar, quisiera dejar asentado que el presente paper contiene un análisis propio del autor, que pretende no verse influenciado (por lo menos no conscientemente) a su temprana edad, tanto en el campo social como en el jurídico, por posturas determinantes de autores varios.

Este ejercicio intelectual que me propongo llevar a cabo vuelve a limitarse a la disciplina a la cual me debo, pertenezco y desde la cual enfoco el presente (podría decirse que existe un juego refractario de espejos, el cual me muestra lo estudiado). Me refiero en primer lugar a la subjetividad y en segundo lugar a la disciplina (subjetividad disciplinaria). Esta visión, por lo tanto, es acotada en el abordaje del objeto de estudio. Por ende, mi propuesta nuevamente es lograr la interrelación necesaria para llegar a la objetividad aproximada, esta vez a través de la interdisciplina.

Así tendremos, por lo menos, dos niveles de análisis de la situación. Recapitulando: el primer nivel logrado dentro de la disciplina jurídica con la intersubjetividad de sus operadores; superado ese nivel, contando con un producto moldeado y uniforme dentro de esta materia, confrontar este producido con el obtenido por otro enfoque del objeto estudiado (el cual ha sido procesado internamente de manera similar) y así entrar en el segundo nivel de análisis: la interdisciplina.

En definitiva, lo que aquí obtendremos será, no un absoluto, ni siquiera un objeto, sino un análisis del objeto desde distintos lugares, haciendo que el mismo abordaje sea lo más aproximadamente objetivo. Obviamente, lo acotado de este ensayo será pasado por el tamiz de más de una de las materias vistas en este curso, logrando así un análisis desde la subjetividad del autor, pero vista con distintos cristales.

 

Hipótesis

La cuestión que presento en este ensayo es simplemente el impacto que genera el delito de lavado de activos de origen ilícito en la sociedad a la cual va dirigido.

La hipótesis en la que me sustento, y la cual voy a tratar de poner en la inteligencia del lector es la siguiente: el lavado de activos de origen ilícito no es delito.

Si nos atenemos a la legalidad de dicha afirmación, el primer análisis que hagamos de la misma la da por piso. Bien sabemos que nuestro sistema dispone claramente que para que una conducta sea considerada delictual (o delito)[4], la misma debe estar tipificada en la ley, específicamente en el código penal (o leyes especiales complementarias). Este es el principio de legalidad constitucionalmente receptado, tomado desde sus diversos aspectos, como “…garantía criminal, que exige que el hecho se encuentre descripto en una ley; una garantía penal…; y una garantía de ejecución…”[5]. Este principio debemos conjugarlo con el de reserva, también de rango constitucional. “Por imperio del principio de legalidad, el legislador debe delimitar con precisión la esfera de lo impuesto o prohibido. Fuera de esa precisión, todo lo regulado deviene inconstitucional…”[6]. Debemos tener en cuenta, entonces, el principio de tipicidad, el cual “significa que la conducta que describe el delito trazado por la legislación tiene que ser inequívoca, no tiene que generar dudas en el sujeto de cual es la conducta que se está castigando”[7].

 Esta aseveración es la carta de triunfo contra la hipótesis planteada en el presente. Igualmente este análisis es muy superficial y no deja llegar a lo ontológico de esta propuesta. Por lo tanto, haremos caso omiso de dicho análisis y seguiremos adelante en el estudio de la propuesta, para darle la oportunidad que se merece, o con un vocabulario propio del Derecho Procesal, le daremos el derecho de defensa, junto con sus descargos, y considerando el contexto desde un análisis costo beneficio de los trasplantes de regulación de anti-lavado de dinero[8], situación no tenida en cuenta al legislar sobre el particular delito en análisis.

Desarrollo

Para empezar a desmenuzar la actividad del lavado de activos, vamos a hacer una inicial distinción, que la misma ley 25.246 – modificación al código penal argentino sancionada en abril de 2000 - referente al lavado de activos realiza, entre dos situaciones, el delito subyacente y el lavado de activos:

·         Delito Subyacente: esta conducta es necesaria según la ley para que podamos hablar de lavado de activos, debido a que solamente se puede llevar a cabo el blanqueo de capitales, si  estos últimos fuesen provenientes de una actividad ilícita[9]. No voy a explayarme sobre el particular (aunque sería de mi agrado), sino tendría que excederme de la finalidad del presente essay, abordando el tema de la utilización de menores – entre tantos - en este tipo de actividades, particular que debería extender la competencia con respecto a la corrección del ensayo a otro de los docentes – Mary Beloff -, y del cual tomaré tangencialmente algunos conceptos.

·         Lavado de activos de origen ilícito: la descripción del título mismo nos da la necesaria participación del punto anterior. Sobre este apartado voy a sustentar la hipótesis supra mencionada, pasando al detalle del mismo.

 

Como bien hemos dejado establecido en este apartado, el análisis que estamos llevando a cabo se refiere a un tipo de encubrimiento, que es dónde nuestra legislación encuadra el actuar propio del blanqueo de capitales, aunque sea considerado delito autónomo en cuanto se escinde del antecedente, sigue siendo derivado del delito subyacente antes señalado. Volviendo sobre lo expuesto en el planteo del presente trabajo, aquí vamos a referirnos específicamente al lavado de activos, situación que excluye prima facie el delito antecedente. Dentro del actuar delictivo que describe nuestro código penal como blanqueo de capitales, nos enfocaremos con detenimiento en la actividad propia de aquel que desea lavar dinero u otros bienes, haciendo la abstracción académica de deslindarle el origen ilícito de dicha masa que intenta hacerse lícita.

Lavado de activos

La operatoria por la cual se conoce al lavado de dinero, procederé a deslindarla en tres etapas[10]:

1.      Ingreso al sistema económico:

Una vez obtenidas las ganancias no justificables provenientes del delito subyacente, las mismas no pueden ser utilizadas abiertamente por la simple razón de que a la menor de las averiguaciones sobre sus orígenes surge la ilicitud de la obtención de las mismas. Por lo tanto, obtenida esa rentabilidad – llámese negra, sucia o gris; no es objeto de este escrito introducirnos en la presente clasificación -, como es propio de cualquier medio de pago, cambio, etc. se lo va a querer utilizar, más para resistir cualquier tipo de averiguación y posterior justificación de la misma, confundiéndolo con medios del estilo, pero lícitos, para que por su contacto, se pierdan en la masa de licitud y así poder contagiarse (o mejor dicho mezclarse y hasta disfrazarse) y pasar desapercibido hasta ser visto verdaderamente como símiles de lo lícito.

 Aquí, desde mi humilde punto de vista y haciendo un paréntesis del análisis planteado al inicio, se encuentra o sitúa la tarea a realizar por los sujetos obligados a informar como nos señala la ley 25.256; o sea, se trata de una tarea de obstáculos o filtros más que de corte del flujo del lavado, dado que el mismo, a corto plazo, es prácticamente imposible. Estos filtros le harán más difícil su ingreso a los lugares donde se encuentran los medio lícitos con los que desean confundirse[11].

Si bien no he hablado de cual es este espacio, este lugar dónde van a querer dirigirse los fondos obtenidos ilícitamente, podríamos reducirlo, debido al análisis que estamos haciendo, al sistema económico[12]. Esos bienes obtenidos de manera contraria a lo lícito van a querer ingresar al sistema económico, girar por él y así lograr mezclarse.

2.       Dispersión dentro del sistema económico - legal:

Esta etapa quizás es la más emparentada con el blanqueo de capitales, dado que la misma es la conducta típica sancionada por nuestro código penal[13], aquella que en definitiva comienza con la conversión del capital mal habido a través de la confusión con los activos lícitos que circulan por el sistema. Con estas acciones se trata de hacer difusa la localización e individualización del capital de origen ilícito, así lograr alejar el inicio o raíz de dicha masa ganancial de su actual forma y ubicación. Además debemos señalar que esta operatoria genera intereses e ingresos, tanto para quien lo trae al mercado económico, como para quien intermedia en la oferta y demanda del mismo. En este momento del lavado se produce una contradicción, dado que es este el lugar donde la política criminal pide mayor atención - en este caso no hablaríamos de prevención, sino ya de detección -, exigiendo un actuar determinado a los sujetos obligados a informar, que precisamente no es el que estos últimos preferirían. Sobre el particular regresaré en oportunidad de dar el sustento de este ensayo.

3.      Integración y reinserción en el sistema legal: 

Una vez lograda la confusión supra señalada, se busca integrar ese capital diseminado por todo el sistema económico, para poder retirarlo o transformarlo en activos lícitos y así poder insertarlo en el campo legal y ser tratado como tal, logrando el fin último antes señalado: la utilización del capital que en un principio no se podía justificar, soportando el mismo cualquier análisis sobre su origen y justificación. No nos olvidemos que en la etapa anterior el capital no gira por el sistema en forma inerte, sino que el mismo va transformándose y generando ganancias e intereses.  

 

Etapa crítica

En la primera etapa – ingreso al sistema económico - vamos a establecer el punto crítico del presente ensayo, situación a tener en cuenta al plantearse las estratégicas de prevención contra el blanqueo de capitales. Aquí precisamente es donde deben centrarse las visiones sobre el tema puesto en estudio.

Obtenidas las ganancias en forma ilícita, estas van a querer ser ingresadas al sistema económico a través del mercado para poder llevar a cabo toda la operatoria descripta anteriormente. Es por ello que esta es la etapa más tensa de todo el proceso, dado que aquí es donde puede ser interceptado el producido del ilícito, siendo que el mismo se encuentra virgen de cualquier mezcla con lo lícito.

  La idea de quien viene con su dinero a las puertas del sistema económico es clara y sencilla. La misma se sustenta en, por lo menos, dos pilares:

·         Hacer generar con ese capital ganancias e intereses, tanto para quien lo trae como para quien juega con la intermediación del capital ajeno, originando para sí un producido con activos de otros (entiéndase por esto último intermediación entre la oferta y la demanda de capital).

·         Como segundo punto una pregunta debemos hacernos: ¿cuál es la llave para ingresar al sistema económico?. Vamos a resumirlo así: el dinero. Es precisamente esto último lo que poseen los sujetos que desean lavar, válgase más que nunca la redundancia, dinero.

Por lo tanto, recapitulando, el sistema penal exige perseguir a aquellos sujetos que actúan como requiere el sistema económico para operar en sus inmediaciones; dicho desde el otro extremo, a quienes se les imputa un actuar delictuoso, encuadrándolos en la figura de lavado de activos, se les prohibe realizar todas aquellas conductas que contiene el tipo descripto, más esas acciones son propias de personas que operan en el sistema económico en su totalidad. La pregunta en este caso es la siguiente: ¿es reprobable[14] este actuar?; ¿la sociedad toda reprobaría este accionar al igual que lo haría ante un homicidio, un robo o una violación – entiéndase abuso sexual con acceso carnal según nuestra legislación reformada -?; ¿Los operarios del sistema económico tomarían como reprobable la actividad del lavador de dinero –desde el enfoque parcial señalado, visto en la actividad escindida del origen ilícito- como lo harían con aquel que falsifica instrumentos de pago o defrauda?.

“La respuesta” a estas preguntas vamos a dejarla librado al lector por el momento, para tomar posición sobre el final del presente ensayo, en la conclusión más precisamente.

Como bien aclaramos en el comienzo del acápite, este es el punto de inflexión. Teniendo la llave para ingresar al sistema, digamos dinero, capital, activos, bienes, etc. el juego cambia radicalmente. Ahora comienzo a participar legalmente con esa llave de todo el sistema económico, girando por el mercado. Es la llave maestra para todo el sistema, es la clave universal para ingresar al mundo de los negocios, de las transacciones, de las conversiones, para poder convertir, transferir, administrar, vender, gravar o aplicar de cualquier otro modo dinero u otra clase de bienes[15]. Pregunta: ¿es este accionar reprobable?.  

 

Confusión

Una vez que se ingresó el capital obtenido ilegalmente al sistema económico, este comienza a circular. Aquí surge quizás el quid de la cuestión. ¿Cuál es el medio por el cual el sistema económico vive por excelencia?. No adelantemos esta respuesta, aunque nos parezca una verdad de perogrullo. Sigamos con el análisis y luego volvamos.

Por lo tanto, hemos establecido que el delito subyacente debe existir para que se pueda configurar el delito del lavado de activos, por su carácter de encubrimiento de ese ilícito anterior. Además, el lavado de activos es sobre bienes de origen ilícito. Ahora, la vuelta de tuerca que estoy tratando de ejercer es preguntarme, y volviendo a la doxa que tantas veces nos da la mirada precisa que está frente a nuestras narices y no podemos ver: ¿qué suele decirse cuando alguien encuentra dinero?. Se dice que como el dinero no tiene nombre, es de quien lo ha encontrado.

Por lo tanto, y volviendo al tema que nos ocupa, atemos los cabos que hemos dejado sueltos. Por un lado tenemos la cuestión del medio que alimenta al sistema económico; por otro lado nos encontramos con la enseñanza del saber popular, y en esta segunda apreciación es donde podemos ver la respuesta a la primera de las cuestiones: es el mismo dinero la fuente que alimenta el sistema económico, el mismo que si alguien lo encuentra no preguntará a quien pertenece, sino que lo tomará para sí.

Esto nos aclara bastante las cosas. Primero, nadie va a querer preguntar de quien es ese dinero huérfano, o mejor dicho no reconocido, y lo digo en el sentido de que quien lo desea introducir en el sistema económico no va a tener la menor intención de que sepan a quien pertenece y menos todavía como llegó a su poder. Pero este pseudo-huerfano va a querer ser reclamado en algún momento. Pongamos el caso de que este se hizo famoso, reconocido por todos y visible, es decir que salió de la oscuridad, salió a la superficie y nadie cuestionará su legitimidad. Ya volveremos sobre el particular. Segundo, los padres adoptivos de este homeless en su inicio lo van a recibir de brazos abiertos y lo van a hacer sentir como en casa, para tratar de que se sienta cómodo y no se retire. Pero esto no sucede por solidaridad, sino que ocurre por conveniencia y necesidad. El mercado requiere del flujo que lo alimente y lo haga funcionar, y este alimento es en su gran mayoría el dinero; y no va a importar si este es alto o bajo; blanco o negro.

En otras palabras, no le va a interesar saber de quien es o cómo lo obtuvo, sino que además va a tratar de conseguirlo por cualquier medio, dado que para el sistema este no es una elección, sino que es una necesidad. Las cuestiones planteadas van a ser llevadas al extremo por su lógica, atrayendo la mayor cantidad de dinero que satisfaga sus necesidades, y si hay que hacer vista gorda en algún punto, no nos detendremos a averiguar de quien es ese billete que podría estar perdido; es más, para que averiguar si podemos llegar a descubrir que no le pertenece lícitamente y así perder la operación. Ahorremos ese riesgo, por ahora[16].

Todo sistema tiene una puerta de entrada, así como cuando va a ver un espectáculo le piden el ticket para ingresar, salvo que uno ofrezca su fuerza de trabajo y pueda ver la función por ser empleado del local o logre entrar de manera clandestina. Estas últimas propuestas son válidas, pero no ofrecen ser protagonista ni tener un lugar privilegiado, sino que si ingresa indirectamente, siempre se corre el riesgo de verse imposibilitado de continuar en la función por razones conocidas. El sistema económico también cuenta con varias formas de acceso, pero la más fácil es la de presentar el ticket, el pase, el billete. Con el dinero se ingresa por el hall central y se es protagonista de este espectáculo, corriendo un riesgo mínimo (en un principio) de ser eliminado.

Por lo tanto, cuando uno plantea la idea de que el lavado de activo de origen ilícito es delito, suena en principio claro a los oídos y por sobre todo una actitud muy noble. Pero en cuanto nos ponemos analizar el núcleo de la conducta se complica la cuestión, pero no porque sea una actividad compleja, sino por ser de lo más común que existe. Por ser habitual y hasta cotidiano es que la misma es de tan difícil detección y de peor prevención. Por el momento hagamos la abstracción, ya que académicamente podemos, con respecto al delito subyacente, y no le pongamos filtros a su ingreso al sistema económico[17].

Aquel que lava dinero trae capital dónde se opera con él, dónde es necesario, dónde se lo requiere. Este hace que el mismo circule, dándole a los sujetos intermediarios lo que requieren para operar, utilizan ese capital. Del mismo obtienen producidos, sin tener que arriesgar su capital, sino que lo hacen con el de otra persona. Ese sujeto mueve grandes cantidades de dinero, generando a su vez para sí ganancias lícitas. Digamos que en el mercado, que es el lugar donde se desenvuelve la oferta y la demanda, este sujeto es el oferente (que son los menos) y a su vez es demandante; y en el medio, existen todos los intermediarios que conforman el sistema económico. ¿Qué más quisiesen estos mediadores que contar con alguien que les sea oferente y demandante a la vez, si de ese mismo sujeto obtienen su ganancia sin poner un peso?.

Esto nos deja ver que la conducta vista así parcialmente no es reprochable socialmente, sino que es incentivada. Ni hablar de parte de los actores del sistema económico, que no sólo van a ser promotores, sino que implementarán cualquier estrategia o política para captar ese tipo de cliente. Lo contrario sería un suicidio, y este tipo de actitudes no se ven habitualmente en nuestro sistema económico.

Igualmente, los reguladores advertidos de este tipo de situación, han cargado sobre las espaldas de estos operadores del sistema económico la tarea de policía, que bien han dejado ver que no puede afrontar. Ellos mismos tienen que renunciar a su alimento, a su instinto, a su apetito. Este marco es muy difícil de ser cumplido si no es debidamente controlado y educado. Es como el cuento del escorpión; este termina matando a su amigo por su esencia, su instinto, por más que haya prometido no hacerlo, rompiendo la confianza que había tenido su amigo. En definitiva el sistema va a terminar tentándose, simplemente porque es su esencia.

Esto es lo que sucede con ciertos delitos que no son reprobables socialmente, como lo son los “delitos de cuellos blanco” u otros similares. Lo mismo sucede con la evasión impositiva, con la diferencia que estos aquí descriptos son, en su operatoria, mal vistos; dado que evadir no es una conducta aceptada, aunque si es para mantener un negocio abierto, este puede ser comprendido, más el común de la gente va a verse en inferioridad de condiciones ante aquel que sigue en juego sin tributar, mientras que la mayoría lo hace. Con respecto a los “delitos de guante blanco”, estos ni siquiera son comprendidos, pero si se los ve detenidamente, tienen en su obrar un fin reprochable en sí mismo. Pero igualmente, podemos ver que ambos necesitan de ese actuar lícito (o ilícito) que les permita utilizar la rentabilidad obtenida. Y esa situación la encontramos en la operatoria del lavado, que intrínsecamente es lícita y no reprobable, hasta impulsada.

Por lo tanto, tendríamos que dirigir nuevamente en forma correcta los cañones del derecho penal[18]. O lo tratamos de cortar de raíz, apuntando al actuar ilícito, delito antecedente y/o subyacente; o bien intentamos que el producido de ello no llegue a la puerta de Alcalá, dado que una vez que ha llegado y llamado a ella, ya es prácticamente imposible frenarlo.

El principal sustento de los países productores de estupefacientes es un actuar ilícito. Pero esto tiene un doble enfoque. Existe un mercado en dónde colocarlo y dónde es necesario; el otro pie de esta mesa es que “su” economía esta sostenida por esta manufactura. Lo mismo sucede con los países denominados paraísos fiscales.

Por lo tanto, aquí se trata de una política global y comprometida, dónde entra a jugar el riesgo reputacional o quizás plantearse la situación de querer ser considerado un territorio de economía ilegítima. Por lo visto a muchos países o territorios les cabe a la perfección el traje de este tipo de economías ilícitas, más a largo plazo la sociedad misma tendrá que darse cuenta de dicho sustento y reputación. Es un proceso a largo plazo, el cual requiere voluntades cruzadas y sobre todo voluntad política. Igualmente no excluimos de este análisis a los demandantes de estos mercados, que quizás son territorios altamente comprometidos formalmente con el combate contra todo el entramado descripto en el presente.

 

Reprobación y límite de la ley

Estos 2 puntos quizás sean los más salientes, dado que el primero justificaría la tipificación de una conducta como ilícita y el segundo por ser la divisoria entre lo lícito y lo ilícito, situación puesta en duda con la hipótesis en el paper planteada.

 

Reprobación de la conducta

Volviendo sobre las preguntas dejadas supra en el tintero, nos encontramos frente al tema crucial del impacto de la conducta de aquel que realiza la actividad de blanqueo.

La cuestión ventilada pone en tela de juicio la misma normativa reguladora de la actividad señalada como ilícita. “En realidad, la controversia señala de una manera clara la ambigüedad del terreno que estas leyes pretenden regular, que incluye conductas lícitas, habituales o normales en el área de los negocios, y verdaderos crímenes a los que, no obstante, cuesta someter al mismo tratamiento que el sistema de justicia y las representaciones sociales sobre la cuestión criminal reservan a los delincuentes comunes”[19].

Esta maraña de conductas lícitas que se confunden con ilícitas y dónde no se sabe cuál es una y cual la otra, lleva a una incertidumbre tal que, tocando el tema sólo tangencialmente, la criminología ha dejado de ser el caballito de batalla. “…La insuficiencia de una actitud general de reprobación pública parece haber sido el elemento que, por lo menos inicialmente, ha debilitado la represión de manera más significativa, pero a su vez es evidente que la ineficacia o la ambigüedad del control formal no sólo es el reflejo sino que también se proyecta en la forma en que se despliegan los sentimientos generales de la población: el sistema penal es un eficaz distribuidor de moralidad y es el principal generador del estereotipo de criminalidad que guía la acción de sus agencias en la selección de los delitos y de los delincuentes”[20].

Para resumir la perspectiva del autor citado, anotaré como punto saliente su referencia al sesgo social, el que genera la convicción de que la amenaza criminal sólo proviene de las clases pobres, y por lo tanto sólo puede ser percibida como un acto criminal el que está signado por la violencia explícita y rotunda del delito convencional – además, ejecutado en clave individual -, mientras que la violencia simbólica o sutil de los negocios y de las corporaciones es desplazada a terrenos no alcanzados por ese estigma[21]. También señala la existencia de un sesgo individual, dado que el Derecho Penal fue concebido para actos delictivos individuales y no colectivos, como sucede en este tipo de delitos[22].

Por lo tanto, esto deja bien en claro que ni la actividad (cuestión ya apuntada), ni la totalidad de las acciones señaladas legalmente como de blanqueo de capitales son reprobadas, primero socialmente por las cegueras señaladas, y luego por los mismos que operan en los medios de interactuación para el derecho penal actual.

Este último punto es clave, siendo que la conciencia colectiva[23] es claramente contraria al concepto en abstracto del lavado de dinero, pero no pueden llegar a identificarlo en lo concreto, en el campo, dado que para ellos ese actuar, esa actividad no encaja en la idea que tienen sobre lo que es el delito y el autor del mismo (llámese derecho penal de un acto concreto de un autor individual).

Por lo tanto, la acción en concreto, la operatoria de quien blanquea capitales no es percibida como delito, o sea que la misma no es reprobada socialmente, quizás porque no pueda hacerse la debida conexión entre el ser y el deber ser, entre la idea que se tiene con respecto al lavado de activos y su materialidad.

Límite de la ley

Aquí debemos ver sucintamente el problema de la ley y su límite. Generalmente vemos la imagen de quien se encuentra al margen de la vigilancia legal, o aquel que la justicia no alcanza se lo considera impune.

Pero aquí la cuestión es distinta. “…La ausencia de previsiones legales o su insuficiencia técnica, la ineficacia y la ambivalencia de los mecanismos institucionales predispuestos para su control, y ciertas particularidades vinculadas a la visibilidad social y a la ambigua reprobación general que despierta el fenómeno… provienen de la particular relación que con la ley tienen los fenómenos que estamos estudiando”[24].

Y esta particular relación con la ley no se llama ya impunidad, sino que tendríamos que hablar de inmunidades[25]. “El problema de los límites se presenta cuando se supone que la inmunidad aparece sólo como consecuencia de que la naturaleza de los hechos los hace impropios o inadecuados para su penalización efectiva, y, en segunda secuencia, que la inmunidad concreta deriva directamente de las deficiencias, y las lagunas de una ley construida en el marco de esas limitaciones”[26].

La problemática en este particular radica no en el límite de la ley, sino en el acceso que tienen los autores de este tipo de delitos para configurar la legislación, entonces dejan de ser excepciones de la regla legal, para ser partícipes de la regla y así perderse de vista, ya que los cañones penales están orientados hacia lo ilegal, lo excepcional. “En todos estos casos el problema no radica en cómo los autores de los delitos de cuellos blanco – mismo parangón realizado ut supra con el tema en estudio – se enfrentan a la ley, sino en cómo pueden configurarla, en cómo pueden distorsionar la construcción de sus categorías dogmáticas y de sus prácticas de aplicación de una manera en que las prohibiciones y las sanciones, si se legislan y si se intentan aplicar, tengan el mínimo impacto”[27].

 

Cumplimiento vs Legislación

La reprobación de una conducta juega en este caso un papel principal. Si a quienes se los llama a contribuir con sistema penal obligatoriamente a través del reporte de este tipo de actuar, que para ellos no es reprochable por lo expuesto supra, la razón de ser de la norma y del sistema mismo se pierde. Uno de los jugadores más importantes – sujetos obligados a informar operaciones sospechosas o inusuales de lavado de activos, según ley 25.246 - aquí se ve perjudicado de ambas maneras. Si contribuye con el sistema, pierde su alimento, su flujo de fondos y sabemos que no estamos precisamente hablando de escasos montos; si por el contrario desobedece la orden estatal y trae el agua para su molino, puede llegar a perder en el sentido de ser multado por no cumplir con las obligaciones legales y regulatorias (riesgo legal y regulatorio), agregando a esta batería de riesgos el reputacional, similar al detallado para los territorios que se sustentan por la economía ilícita, pero en este caso tendríamos que tener en cuenta como última ratio el fin del juego o cierre del negocio, tanto por la excesiva multa a la que se expone como por la corrida que puede sufrir de clientes.

Haciendo un parangón de la simplificación en las dos conductas a tomar por parte de los sujetos obligados, en ambas asumen un riesgo, más esta comparación es dable escenificarla con el siguiente estudio en forma de ejemplo: “la reducción de la probabilidad de un evento en una cantidad constante, tiene más impacto cuando el evento es inicialmente cierto, que cuando es meramente probable. Un ejemplo concreto de cómo funciona, lo ha dado el economista Richard Zeckhauser. Zeckhauser observó que la mayoría de las personas pagarían más para eliminar la última bala en un juego de ruleta rusa, de lo que pagarían para eliminar una de las últimas cuatro. Aún cuando la probabilidad de muerte se reduce en la misma proporción, la gente considera la diferencia entre 1 bala y 0 bala más importante que la diferencia entre 4 y 3”[28]. Con lo expuesto quisiera dejar sentado que la decisión a tomar por parte de los sujetos obligados va a depender de la probabilidad de ser detectados incumpliendo o infringiendo la ley; en mayor medida si nos ponemos a analizar la modalidad omisiva que desea ser imputada por no cumplir con la imposición legal y regulatoria estatal[29] a las personas sujetas al régimen penal administrativo descripto por la ley 25.246 en su capítulo IV, adjetivado por Resolución 10/2002 del órgano rector señalado por la misma legislación – Unidad de Información Financiera -.

“Con relación a la criminalidad económica financiera, numerosos estudios han hecho hincapié en la importancia del esfuerzo en las agencias ejecutivas, lo que determina la probabilidad de aplicación de sanciones[30]. Una hipótesis de la ciencia económica contemporánea sostiene que el  efecto disuasorio de la certeza en la aplicación de una pena de 2 años, resulta mayor que una probabilidad media en la aplicación de una pena de 20 años[31]. La efectiva aplicación de sanciones, según esos estudios, tendría una alta eficacia preventiva general. Por ello, el reforzamiento de las capacidades de las agencias ejecutivas se estudia como una de las claves para hacer cumplir (enforcement) la ley”[32].

No debemos de olvidar nuestras raíces penales, y al decir de Beccaria en su libro De los delitos y de las penas (el cual data tan sólo del año 1764), específicamente en aquel capítulo dedicado a la Certeza e infalibilidad de las penas, el cual reza: “uno de los mayores frenos de los delitos no es la crueldad de las penas, sino su infalibilidad, y por consecuencia, la vigilancia de los magistrados y la severidad de un juez inexorable, que para ser virtud útil debe ir acompañada de una suave legislación. La certeza de un castigo, aunque éste sea moderado, hará siempre mayor impresión que el temor de otro más terrible, pero unido a la esperanza de la impunidad; porque los males, aunque mínimos, cuando son ciertos, atemorizan siempre los ánimos humanos, mientras que la esperanza… aleja siempre la idea de mayores males, y más aún cuando la impunidad, que la avaricia y la debilidad conceden  frecuentemente, aumenta su fuerza[33].

Análisis costo beneficio en los transplantes de regulación anti-lavado[34]

Este es quizás uno de los temas a tener en cuenta tanto para una futura reforma y sobre todo para las nuevas legislaciones y/o regulaciones, no sólo referentes a la cuestión que en este ensayo nos ocupa, sino para todo tipo de legislación y regulación venidera.

En toda nueva regulación debe tenerse en cuenta el efecto trasplante de la misma, sumado al análisis costo beneficio de la implementación de dicha normativa.

La efectividad de una regulación trasplantada dependerá de sí la misma es significativa en el contexto en que es aplicada, en el sentido de incentivos a hacer uso de la misma y con respecto a la demanda de instituciones que las hagan cumplir y evolucionar. Esto debe ir acompañado de la labor de los operadores legales de la misma normativa con respecto al desarrollo de ella capaces de aumentar la calidad de la misma[35].

Con respecto al análisis costo beneficio de la normativa, el mismo debe hacerse sobre el impacto proyectado de su implementación. El análisis puede (y debe) hacerse ex ante, o sea antes de la entrada en vigencia del régimen legal; o ex post, para evaluar legislaciones vigentes, para determinar si las mismas cumplen con sus objetivos en forma eficiente[36].

El entrecruzamiento de estas cuestiones a tener en cuenta, debe ser considerado de suma importancia, tanto en el momento de rever lo plasmado en el presente essay, como con respecto a toda normativa en vistas de sanción o revisión. El ahondamiento sobre el presente punto excede, lamentablemente, el objetivo del corriente.

 

                                             Legislación a derecho

Como bien hemos señalado, no debemos omitir el análisis del principio de legalidad, concordantes y derivaciones, sobre todo cuando tratamos temas penales. El valor agregado que le daría lo detallado en el acápite anterior – efecto trasplante y análisis costo beneficio – haría una legislación más pulida, sobre todo si tenemos en cuenta lo aplicado en la introducción referente a la intersubjetividad e interdisciplina requerida en estos tipos de estudios, tratando de lograr la objetividad aproximada[37].

Si esto lo cruzamos con la realidad de nuestro país, veríamos que nos encontramos frente a lo que ha sido denominado inflación penal. No hay que hacer la vista gorda de esta realidad, no podemos caer en la estaticidad dictada por Parménides, sino que debemos atenernos a lo enseñado por Heráclito el oscuro con respecto al movimiento, todo fluye, panta reis[38]. “Si el principio de legalidad, considerado actualmente como un rasgo distintivo del Estado de Derecho, no constituye más que un símbolo vacío, en tanto vulnerado en la práctica normativa, será sólo un montaje referencial que carece absolutamente de eficacia material y, por lo tanto, nada dice acerca del Estado de derecho. Esta irracionalidad absoluta del legislador a la hora de establecer figuras delictivas, sus consiguientes penas y condiciones cualitativas de cumplimiento, no hace más que despreciar un principio que establece, nada menos que el ámbito de libertad del ciudadano. De respetarse estrictamente el principio constitucional, ninguno de estos conflictos se plantearían, los que no hacen más que vislumbrar la deficiencia en la técnica legislativa y el divorcio de la intervención penal como ultima ratio del ordenamiento jurídico”[39].

Los pilares planteados en este apartado son bases sólidas para un verdadero Estado de Derecho. “No hay duda de las dificultades, provenientes de la técnica legislativa del derecho penal, que encuentra la tarea de traducir en tipos ideales de delito la descripción de las conductas complejas. La construcción de los tipos penales conlleva un recorte más o menos arbitrario de una parte de las múltiples secuencias que integran un determinado comportamiento o un plan criminal, que de ordinario son mucho más extensas”. “Una excesiva generalidad de la definición, aunque puede considerarse más útil para abarcar casos no imaginados por el legislador pero igualmente dañosos, vulnera el principio de legalidad y la prohibición de la analogía, y no hay duda de que esos principios, que integran el estatuto de libertades ciudadanas, no pueden ser cancelados”[40].

Las cuestiones planteadas son imprescindibles para lograr una legislación acorde a derecho.  

Conclusión

Volviendo a la afirmación efectuada en la introducción de este trabajo, la cual dictaminaba que el lavado de dinero no es delito, creo desde mi humilde punto de vista que, luego de haber transitado las hojas de la presente monografía, la misma puede ser repetida y confirmada, pero con un agregado que salvaría la primera oposición que tuvo la presente afirmación referente básicamente al principio de legalidad. Esta anotación es producto del desarrollo mismo de la idea y de las vueltas de tuerca efectuadas en el análisis de presente. Ahora la aseveración que bajaría a este ensayo sería la siguiente: el blanqueo de capitales no es considerado delito. Salvada la tipicidad y empleando las herramientas volcadas en la presente monografía, creo encontrar firme tal afirmación.

Intrínsecamente la actividad que se realiza al lavar dinero no es reprobable, no es delito en sí; y digo la actividad dado que la conducta típica requiere la necesaria conexión con el delito anterior que subyace, que en si es reprobable y sobre el cual no he podido extenderme en estas escasas líneas.

Bien podríamos decir que al ser considerado el blanqueo un encubrimiento, este lleva en sí mismo el germen de lo ilícito. Ahora, este ocultar debe ser reprobable para quien puede o se obligue a descubrirlo o desenmascararlo, más el mismo, como hemos señalado, no va a ser considerado un actuar altruista por parte de los sujetos obligados a informar; es más, en muchos casos será visto como un actuar kamikaze, por estar rechazando la fuente de energía más codiciada.

Como corolario de este trabajo podría apuntar que, ut supra descripto, la actividad llevada a cabo por quienes realizan el actuar del blanqueo de capitales es lícita en esencia. Pero más impactante que su licitud es lo “cotidiano" que trae en si mismo; día a día se utilizan los sistemas económicos (dentro de los cuales se destacan los financieros) para obtener réditos a través de ellos, se trae todo tipo de activos, bienes y sobre todo dinero para que por la sola utilización del mismo genere más activos, más bienes y más dinero. Una vez inmerso en el sistema, es de difícil detección por estas dos características señaladas, entre otras: es cotidiano, común, habitual, necesario, y derivado de ello es que no es reprobable (a lo que podemos accederle quienes ponen el límite de la ley).

Desde mi alcantarilla, creo ver confirmada la afirmación o hipótesis planteada en el presente ejercicio intelectual por escrito, con la accesión realizada, quizás escindiendo lo formal o estrictamente legal y moviéndome por el terrero de lo fáctico, contando con las enseñanzas de la doxa. Quizás mi análisis pueda ser visto como “sofista”, en el sentido de criticar sin proponer soluciones; pero lo aquí expresado tiene su similitud con un sofisma en el sentido de ser estrictamente crítico, pero haciendo uso de la neutralidad de los vocablos, sin tomarlos en sentido peyorativo como acostumbra hacerse, con mayor razón ante el término “crítico”. Además esta es una de las enseñanzas académicas más fructíferas que he adquirido[41].

No podría dejar de citar al maestro Michel Foucault en esta presentación, más allá de la influencia que tiene sobre mi pensamiento, precisamente con respecto al poder que se ejerce en este tipo de circunstancias, dónde existe un “…subpoder, …una trama de poder político microscópico, capilar… Cuando hablo de subpoder, me refiero a un poder microfísico – las cursivas son del autor – y no al que tradicionalmente se conoce como político: no se trata de un aparato de Estado, ni de la clase en el poder, sino del conjunto de pequeños poderes e instituciones situadas en niveles más bajos”[42]. Y esto se refiere y concuerda perfectamente con lo planteado en el trabajo. Que no sea reprobable este accionar es propio de una microfísica del poder, que es invisible, pero que surge desde las instituciones que se encuentran en el llano, haciéndonos creer sólo en la legalidad (sabiendo que pueden manipular las leyes) y apoyándose en políticas desinteresadas a la hora de hacer legislaciones serias y efectivas.

En este caso diríamos que la realidad está desbordando al Derecho, que a decir verdad es como debería ser. Así podríamos cerrar el presente ensayo con un principio de larga data, el cual reza: “La realidad es la que modifica al Derecho, no a la inversa. La realidad es anterior al Derecho, este debe adaptarse a ella”.  

 

(a)  Abogado (UNR).  Analista en Administración Bancaria & Comercio Exterior (ISAD&CE). Asesor legal de entidades financieras en Prevención del Lavado de Dinero y Financiamiento del Terrorismo.  Ex Asesor en Prevención del Lavado de Dinero y Financiamiento del Terrorismo del Estudio “Associated Auditors SA-Sergio Kriger & Asociados”, Capital Federal. Socio "Estudio Estratagema - abogados & asesores" Rosario-Argentina-Mercosur.  Adscripto a la Cátedra B de Derecho Procesal Penal de la Facultad de Derecho (UNR). Ex adscripto a la Cátedra de Finanzas y Derecho Financiero de la Facultad de Derecho (UNR). En curso de la carrera de Posgrado de Especialización en Derecho Penal (UBA).  

Bibliografía

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[1] El ejercicio intelectual que me propuse contiene un enfoque más amplio y desde distintas disciplinas, tanto jurídicas como de otras. La integralidad señalada abarca desde el inicio de la actividad en estudio – delitos subyacentes -, pasando por el enfoque procesal y de enjuiciamiento de las conductas tomadas junto con el análisis dogmático de la figura en estudio. Concluiría el mismo desde un enfoque sistémico. Es más que obvio que el mismo no puede ser plasmado en el presente.

[2] Lo que se quiere referir en este caso es a una “objetividad aproximada”, Gardella, Juan Carlos, Introducción a la Epistemología del Derecho, Editorial UNR, Rosario 1990, pág. 35.

[3] Gardella, Juan Carlos, Introducción a la Epistemología del Derecho, Editorial UNR, Rosario 1990, pág. 34, 35 y ss. “El carácter crítico del saber científico… puede llegar a una ´objetividad aproximada´…”, “Su determinación resulta del examen intersubjetivo a través de la discusión racional…”. Conf. Abinal, Pablo F., Función de prevención del riesgo de lavado de dinero, BICE/AASA, Buenos Aires 2004, págs. 41, 42 y 43.

[4] Ríos de tinta han fluido sobre el particular. Conf. Zaffaroni, E. Raúl, Tratado de Derecho Penal. Parte general, t. I, Buenos Aires, Ediar, 1980, págs. 131 y ss.

[5] Bigliani, Paola y Costanzo, Mariano, El olvido de la legalidad. Un análisis del principio de legalidad a través de la ´inflación penal´ y sus consecuencias, pág. 320, en Las garantías penales y procesales, compilado por Edmundo S. Hendler, Editores del Puerto, Departamento de Publicaciones de la Facultad de Derecho UBA, Buenos Aires 2004. Conf. Ferrajoli, L., Derecho y Razón. Teoría del garantismo penal, (trad. de Perfecto Andrés Ibáñez), Trotta, Madrid, 2000, págs. 373 y ss., el que divide al principio en mera legalidad para todo el Derecho y en el de estricta legalidad propio del derecho penal en cuanto a lo taxativo de las figuras delictivas.

[6] Bigliani, Paola y Costanzo, Mariano, op. cit., pág. 323.

[7] Abinal, Pablo F., Función de prevención del riesgo de lavado de dinero, op. cit. pág. 81.

[8] Sólo se citará el trabajo por razones de limitaciones de la presente monografía, haciendo una breve introducción y mención en el desarrollo del presente ensayo: Abinal, Pablo F. y López de Trabucco, Nélida Margarita, Análisis costo beneficio en los trasplantes de regulación anti-lavado de dinero, ensayo inédito presentado en Congreso realizado en Uruguay, Montevideo - Noviembre 2003. Conf. Abinal, Pablo F., Función de prevención del riesgo de lavado de dinero, op. cit. págs. 29 y ss.

[9] También los capitales pueden provenir de actividades lícitas, pero no pueden justificarse, como sería el caso del producido de la evasión fiscal, el capital proviene de una actividad lícita, el cual no es declarado, quedando a la sombra a través de la evasión. Dejo abierta esta herida para un posterior paper.

[10] Para ahondar sobre el particular puede visitarse la página oficial del Grupo de Acción Financiera – entre tantas -, creado al efecto de combatir el blanqueo de capitales: www.fatf-gafi.org.

[11] Posner, Richard A., El análisis económico del derecho, ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1998, pág. 233. (La economía del crimen organizado).

[12] Como bien es conocido, el lugar donde se mueve la economía es aquel en el cual se intermedia entre la oferta y la demanda: ese lugar es el mercado, dónde operan los intermediarios. Así se lo conoce al mercado en un estudio raso, como el lugar o espacio donde se opera, donde se produce la interrelación entre la oferta y la demanda de bienes.

[13] El artículo 278 inciso 1) de nuestro Código Penal establece conductas típicas para “…el que convirtiere, transfiriere, administrare, vendiere, gravare o aplicare de cualquier otro modo dinero u otra clase de bienes provenientes de un delito…”.

[14] Virgolini, Julio E. S., Crímenes excelentes. Delitos de cuellos blanco, crimen organizado y corrupción, Editores del Puerto, Buenos Aires, 2004,  págs. 139 y ss.

[15] Nótese los verbos como acciones utilizadas en italics: se refieren exactamente a las conductas típicas del delito de lavado de activos.

[16] Digo “por ahora” debido a que ese análisis se resquebrajaría enseguida si no tomamos en cuenta el riesgo legal, pero esta ya es otra inteligencia. Se alteran las reglas de juego y cambia la matriz, introduciéndose una sanción ante la conducta incorrecta, según la normativa. Este enfoque no pertenece a este paper, pero es dable dejarlo sentado.

[17] Este sería el objetivo último desde mi punto de vista de toda la regulación referente al lavado de activos. Conf. Posner, Richard A., op. cit.

[18] O buscamos otra alternativa al derecho penal.

[19] Virgolini, Julio E. S., op. cit. pág. 138.

[20] Virgolini, Julio E. S., op. cit. pág. 140. Es claro el ejemplo citado por el mismo autor referente a la perspectiva sociológica de Burguess, la cual señala sólo como delito aquello que es percibido tanto por la sociedad como por sus autores como crimen, percibiendo que los delitos de cuello blanco – si bien sabemos que no es lo mismo que el lavado de activos, se emparentan en gran medida – no son percibidos como una amenaza criminal por parte de la colectividad y, sobre todo, que sus autores no se consideran a sí mismos como criminales, sino como empresarios que realizan sus negocios usualmente en el ámbito en qué se desarrollan.

[21] Virgolini, Julio E. S., op. cit. págs. 143 y ss.

[22] Virgolini, Julio E. S., op. cit. págs. 147 y ss.

[23] Sólo menciono a Emile Durkheim, sin entrar en detalle de su aporte en el presente ensayo.

[24] Virgolini, Julio E. S., op. cit., pág. 154 y ss.

[25] Virgolini, Julio E. S., op. cit., Capítulo IV “El problema de las inmunidades”, págs. 105 y ss.

[26] Virgolini, Julio E. S., op. cit. págs. 155 y ss.

[27] Pearce, Frank, “Los crímenes de los poderosos: el marxismo, el delito y la desviación”, Ed. Siglo XXI, México, 1976, citado por Virgolini, Julio E. S., op. cit. págs. 139.

[28] Elías Neumann, Meditaciones sobre drogas y estereotipos,   Lexis Nº 1009/007662; citado por Abinal, Pablo F. Función de prevención del riesgo de lavado de dinero, op. cit., pág. 17.

[29] Este argumento bien puede ser utilizado para desacreditar la inflación penal que venimos teniendo en nuestro país por los acontecimientos de público conocimiento, con el aumento sin criterio del quantum de penas por delito. Sería más efectivo desde este punto de vista que se internalice la conciencia que aquel que incurra en un actuar delictivo va a ser efectivamente penado, aunque sea a una pena mínima, desde lo fáctico. Un ejemplo aclaratorio podría ser el de aquel a quien lo sitúan en dos escenarios: el primero en el que la pena por el delito que va a cometer tiene una sanción de 10 años de prisión pero la probabilidad de ser descubierto y penado es del 50%; y el segundo escenario en el que la pena por el delito a cometer es de 1 año efectivo, más en este caso la probabilidad de ser sancionado es del 100%. Racionalmente el escenario a elegir es el primero, aunque la pena sea 10 veces mayor, dado que tiene grandes posibilidad de quedar impune (50 %) frente al otro que sabe que va a ser penado aunque sea considerablemente menor la sanción.

[30] Steven Shavell, Economic Analysis of Public Law Enforcement and Criminal Law, Harvard Law School, working paper nro. 405, 02/2003, citado por Abinal, Pablo F., Claves epistemológicas y estratégicas comparadas para la criminalización de los delitos económico-financieros, en revista Estrategia para el Nuevo Milenio, edición del Centro de Investigaciones y Estudios Estratégicos, Buenos Aires, número 3, Junio de 2004, págs. 139 y ss.

[31] Para un estudio comparativo entre dos posiciones encontradas dentro de la misma tradición anglosajona respecto al análisis económico de las penas, las de Richard Posner y Gary Becker, puede consultarse ese estudio de Keith N. Hlyton, The Theory of Penalties and the Econmics of Criminal Law, Boston University School of Law, working paper 02-17; citado por Abinal, Pablo F., Claves epistemológicas y estratégicas comparadas para la criminalización de los delitos económico-financieros, en revista Estrategia para el Nuevo Milenio, edición del Centro de Investigaciones y Estudios Estratégicos, Buenos Aires, número 3, Junio de 2004, págs. 139 y ss.

[32] Abinal, Pablo F. "Claves epistemológicas y estratégicas comparadas para la criminalización de los delitos económico-financieros", en revista Estrategia para el Nuevo Milenio, edición del Centro de Investigaciones y Estudios Estratégicos, Buenos Aires, número 3, Junio de 2004, págs. 139 y ss.

[33] Beccaria, Cesare, Dei delitti e delle Pene, traducido por Francisco Tomás y Valiente, Ed. Folio, Barcelona, España 2001. Casi dos siglos y medio no han servido para aprender de la historia en nuestro país.

[34] Abinal, Pablo F. y López de Trabucco, Nélida Margarita, Análisis costo beneficio en los trasplantes de regulación anti-lavado de dinero, op. cit. Conf. Abinal, Pablo F., Función de prevención del riesgo de lavado de dinero, op. cit. págs. 29 y ss.

[35] Abinal, Pablo F. y López de Trabucco, Nélida Margarita, Análisis costo beneficio en los trasplantes de regulación anti-lavado de dinero, op. cit. El fin de lo detallado es dar respuesta a la demanda de legalidad que se tiene. Conf. Abinal, Pablo F., Función de prevención del riesgo de lavado de dinero, op. cit. págs. 29 y ss.

[36] Abinal, Pablo F. y López de Trabucco, Nélida Margarita, Análisis costo beneficio en los trasplantes de regulación anti-lavado de dinero, op. cit. Conf. Abinal, Pablo F., Función de prevención del riesgo de lavado de dinero, op. cit. págs. 29 y ss.

[37] Gardella, Juan Carlos, Introducción a la Epistemología del Derecho, op. cit., pág. 35.

[38] La realidad es la que modifica al derecho, no a la inversa. La realidad es anterior al Derecho y es este el que debe adaptarse a ella.

[39] Bigliani, Paola y Costanzo, Mariano, op. cit., págs. 327 y 328.

[40] Virgolini, Julio E. S., op. cit, pág. 110.

[41] He internalizado el saber crítico enseñado por el profesor de la alta casa de estudios de la Universidad Nacional de Rosario, Juan Carlos Gardella. Conf. Gardella, Juan Carlos, Introducción a la Epistemología del Derecho, op. cit., págs. 34, 35 y ss. “El carácter crítico del saber científico… puede llegar a una ´objetividad aproximada´…”, “Su determinación resulta del examen intersubjetivo a través de la discusión racional…”.

[42] Foucault, Michel, La verdad y las formas jurídicas, ed. Gedisa, trad. por Enrique Lynch, Barcelona 2003, págs. 146 y 147.

 

 



Autores: MARTINEZ GOROSTIAGA, LISANDRO


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